martes, 3 de noviembre de 2026

El Kale: un Supralimento

 

 

 


 El kale (Brassica oleracea) es un tipo de col de hoja rizada que forma parte de familia de las brasicáceas también llamadas crucíferas, lo que significa que es prima de la coliflor, el brócoli, el repollo y las coles de Bruselas, vegetales con los que estamos más familiarizados en nuestro país. En poco tiempo se ha convertido en uno de los alimentos de moda por sus propiedades pero también gracias a la tendencia actual de consumir zumos verdes. Todos hemos visto en las redes sociales innumerables fotos de batidos verdes y automáticamente asociamos kale con “saludable”.

 

1.Está lleno de antioxidantes y fitonutrientes beneficiosos. Las verduras de color verde oscuro como el kale o las espinacas, concentran una gran cantidad de fitonutrientes,  lo que se traduce en un alto contenido en antioxidantes. Los antioxidantes nos protegen de los radicales libres a los que estamos expuestos cada día a través de la polución, el agua contaminada, los pesticidas, etc.

2. Mantiene los huesos en forma. El kale contiene más Calcio que la leche de vaca:

  • 100 g de leche de vaca aportan 120 mg de Calcio.
  • 100 g de kale aportan 135 mg de Calcio.
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El calcio del kale es mejor absorbido por el organismo que el de origen animal,  ya que no viene acompañado de caseína, lactosa  y otras  sustancias que dificultan su digestión.  A diferencia de otros vegetales de hoja verde, como las espinacas, el kale tiene muy bajo nivel de ácido oxálico, que interfiere en la absorción del calcio, por lo que la asimilación de este mineral es mejor. De todos modos para aprovechar al máximo su contenido de este mineral se recomienda consumirla cruda o en polvo, ya que cocinada siempre pierde una cierta cantidad.

3. Es una importante fuente de Hierro. A nivel de densidad nutricional, el kale tiene más contenido en Hierro por caloría que la carne de vacuno:

  • 100 kcal de carne de vacuno aportan 1,3 mg de Hierro.
  • 100 kcal de kale nos aportan 3 mg de Hierro, una importante contribución a las necesidades diarias de este elemento sin las calorías extra, grasa y colesterol  de la carne.

Eso la convierte en un alimento fantástico para veganos y vegetarianos, que quieran controlar sus niveles de Hierro.

4. 

Es una de las mayores fuentes de vitamina K. Mantener un bien nivel de vitamina K es favorable para mantener el normal estado de nuestros huesos, el normal crecimiento celular, regular los niveles de azúcar en la sangre y ayudar a prevenir la calcificación de las arterias. Es importante destacar que el consumo de kale está contraindicado en el caso de tomar medicamentos  anticoagulantes, o tener problemas cardiovasculares, puesto que su alto contenido en  vitamina K  puede interferir en el tratamiento. En ese caso siempre se recomienda consultar siempre con el especialista.

5. Contribuye al normal funcionamiento del sistema inmunológico. 100 g de kale nos aportan 120 mg de vitamina C, el 200% de la dosis diaria recomendada. Esta vitamina nos ayuda a mantener el sistema inmunitario preparado ante los ataques externos.

6. Nos ayuda a tener una piel en buen estado. Precisamente su contenido en vitamina C nos ayuda a la reparación celular y estimula la producción de colágeno, manteniendo el normal estado de nuestra piel, cabello y uñas. Otra importante función  de la vitamina C es  que ayuda a absorber el Hierro que precisamente se encuentra en los vegetales.

 

7. Contribuye a mantener el normal estado de la visión. Otra de las vitaminas que el kale contiene generosamente es la vitamina A, una vitamina básica para mantener la el normal estado de salud de nuestros ojos. Por si fuera poco el kale también contiene 2 valiosas sustancias para la salud  ocular: la luteína y la zeaxantina, dos antioxidantes que además que dar al kale su característico color verde oscuro, se ha demostrado su eficacia para ayudar a prevenir la degeneración  macular y las cataratas.

8. Ayuda a mantener la línea y a regular los niveles de azúcar. El kale es muy bajo en carbohidratos y apenas tiene grasa: 100 gr nos aportan  solo 35 calorías y la nada despreciable cantidad de 4 gr de fibra. La fibra, además de ayudar a la sensación de saciedad  y regular el tránsito intestinal, consigue contribuir a mantener estables los niveles de azúcar en la sangre.

9. Es un antiinflamatorio natural. El kale es uno de los pocos alimentos que tiene mayor cantidad de ácidos grasos omega-3 que omega-6. Una dieta rica en alimentos procesados y refinados es rica también en omega-6,  lo que estimula la inflamación. El kale por su contenido en omega-3 ayuda a contrarrestar los efectos inflamatorios de una alimentación desequilibrada en ácidos grasos.

10. Ayuda a mantener el normal funcionamiento del hígado. Mantener el hígado en buen  estado es vital para  el  buen funcionamiento del resto de órganos. El kale es rico en sulfuros y activa una serie de enzimas que estimulan  la producción de bilis, contribuyendo a mantener el mantener el hígado limpio y en buen funcionamiento.

El Granero

 

FAO advierte sobre destrucción del 40% de los cultivos mundiales

 

 

 


 

En el marco de la conmemoración del día internacional de la sanidad vegetal, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) hizo un llamado a la acción ante la pérdida de los cultivos a nivel mundial. Anualmente, cerca del 40% de las siembras se ven afectadas por factores climáticos, perdiendo la capacidad de recuperación de las tierras y de producción de alimentos al nivel necesario para la población mundial.

«Una sola salud» más que un lema un llamado a la comprensión

El lema empleado para promocionar las campañas de cuidado de la tierra y la producción de alimentos es «Una sola salud» este, hace una convocatoria a reflexionar en cuanto a la interacción que tenemos los seres humanos con todo lo que se encuentra sobre el planeta, siendo que la salud animal, vegetal, ambiental, maritima y humana están vinculadas de manera inseparable.

Los seres humanos consumimos directa o indirectamente lo que se encuentra a disposición en la naturaleza, por lo tanto, los cultivos de todos las clases son indispensables para la vida. De este modo, es fundamental comprender que estando entrelazados, el cuidado de la salud de los cultivos determinará en gran medida el cuidado de la salud animal y de la misma forma el cuidado de la salud humana.

No obstante, garantizar la seguridad alimentaria, a través de la sanidad vegetal en los cultivos mundiales es un reto, toda vez que anualmente estos se ven afectados por plagas y situaciones climáticas que destruyen por completo su capacidad de subsistencia, además de disminuir los rendimientos por hectárea que se encuentran estimados de acuerdo con las semillas y zonas de cultivos.

Plagas y cambio climático impactan económicamente

El hecho de que anualmente se estime la pérdida de hasta 40% de los cultivos estimados en la producción ocasiona un impacto en la agricultura y en la alimentación de manera inmediata, sin embargo, uno de los más grandes efectos ocurre sobre la economía, pues se llegan a manejar pérdidas en el sector agrícola cercanas a los 220 000 millones de dólares, fundamentalmente por la suma de los efectos sobre los pequeños productores.

Esta cifra se pierde estrictamente por el coste de producción de los cultivos que no logran finalizar su ciclo de producción, de manera que el impacto crece cuando se suma la pérdida deribada de la imposibilidad de la venta de productos que terminan siendo de baja calidad para el mercado y a su vez los efectos que esto tiene sobre los mercados de futuros en casos como los cultivos de maíz, soja y otros comodities agrícolas.

Volver a lo tradicional para generar cultivos sanos

La FAO menciona experiencias exitosas en las que, por una parte se evitan los cultivos trangénicos, a la par de generar formas de evitar la proliferación de plagas que afecten la calidad de los mismo. Al respecto, técnicas de manejo de plagas, implementación de medidas de rotación de cultivos, cuidados de la tierra como el tratamiento mediante mecanismos biológicos, son sólo algunas de las recomendaciones para mitigar la pérdida de capacidad de producción vegetal.

En ese sentido, el organismo internacional aplaude iniciativas con las que se vuelve a lo autóctono y lo tradicional en cuanto a las semillas fuente de los cultivos, le apuestan y recomiendan prácticas de permacultura en la que el respeto por la tierra, en comprensión de que somos parte de ella, y de que la fuente de la salud humana se encuentra en lo que consumimos se encuentre de forma preminente.

Para disminuir la tasa de pérdida de cultivos es necesaria la rotaciión de estos, el cuidado de las semilla, retornar a la semilla originaria, hacer un manejo adecuado de las plagas, con insumos biológicos que no atacan las siembreas, entre otros. Por lo tanto, FAO hace un llamado en ese marco para que las investigaciones, las políticas gubernamentales y la conciencia ciudadana, se dirijan hacia la recuperación de los cultivos.

 Por Iramaru H.(ecoportal)